Cinco cosas que probablemente desconoces….

 

  1. Nací y crecí en Medford, Massachussets, EE.UU. Justo aquí. La distancia entre Boston y Medford es de apenas 3,5 Km (2 millas), de hecho, Medford forma parte de un grupo de ciudades que rodean la metrópoli y son conocidas como Mayor Boston. Si te gusta la comida italiana tanto como a mí (soy medio italiano y medio español), no dejes de visitar Bob’s Food Store, una tienda que hay al principio de la calle contigua a la que yo vivía. Esta tienda de especialidades sigue teniendo el suelo cubierto de serrín, como las carnicerías de antaño. Si te decides a visitar Medford, te recomiendo cerrar las puertas del coche. Los que me conocen saben que tengo un fuerte acento bostoniano y que no hablo como si me hubiera criado en Kansas o Texas. Vivir en Medford te daba ciertos conocimientos y habilidades callejeras, por lo que mi padre me animó, o mejor dicho, me obligó, a asistir durante 12 años a la escuela parroquial de (St. Joseph, Medford, MA y al instituto Pope John XXIII  High School, Everett, MA). Con tantos trabajadores manuales, la ciudad ofrecía múltiples oportunidades para elegir los peores caminos de la vida. Mi padre decía siempre "imagina mi cara antes de cometer alguna estupidez" y eso me ayudó a decir muchas veces "Ya os pillaré más tarde, chicos…" A medida que me hice mayor y avanzaba en mis estudios, las calles comenzaron a devorar a algunos de los jóvenes que conocía. Algunos están en mejores sitios ahora mientras que otros terminaron lamentablemente en lugares no tan buenos. Sin embargo, mi hermano "Al" llegó a ser ingeniero químico, "Mikey D." se convirtió en ingeniero mecánico y los dos Stevie acabaron siendo ingenieros eléctricos. Es decir, 5 de nosotros, chicos de Golden Ave, llegamos a ser ingenieros. Resulta interesante que 4 de los 5 ingenieros elaboraron juntos el programa de reforma escolar de 12 años anterior. Pura casualidad…
  2. En mi primer trabajo pelaba sacos de 22 Kg de cebollas por 2,35 dólares la hora. Después de pelar cebollas durante un rato no conseguía quitarme el olor de las manos, pero te acostumbras poco a poco y tus enrojecidos ojos ya no lloran… todo el tiempo. Pelar cebollas fue un entrenamiento (¿va a durar o a terminar??) anterior a la descarga de vagones de mercancía repletos de sacos de 22 Kg de zanahorias, canastas de lechugas, jaulas de melones y, sí, más cebollas. Fue un empleo horrible en la cooperación para el abastecimiento de frutas y verduras a los comercios del ramo. ¿Alguna vez has visto de cerca un vagón de mercancías? Son GRANDES y pueden cargar muchísimos sacos de zanahorias. ¿Que cómo se descargan? De uno en uno, incluso durante el invierno (con frío) o los húmedos días de agosto (con calor, calor, calor). Mi padre sonreía y decía que el trabajo era bueno para mí y me animaba a ganarme la vida con la cabeza, no con el cuerpo. El trabajo físico es un buen aprendizaje cuando eres joven, pero si lo empiezas a la edad de 40 años, el cuerpo comienza a resentirse.
  3. Me gustaba apartar las cosas (todavía lo hago) y "ensayar" con la ciencia, especialmente durante los veranos. Tuve la suerte de ser bueno en matemáticas y desear, desde que era un niño, terminar con todo aquello. Obtuve mi certificado de estudios en la escuela de formación profesional de Boston." Tras obtener un grado avanzado en Ciencia informática, me matriculé en un programa avanzado de estudios empresariales cuya graduación requería elaborar una tesis. Terminé la tesis en febrero, la deposité e hice su presentación oral seis meses después de haberla terminado. Mi padre habría dicho que "Cualquiera puede hablar, pero lo importante es saber lo que se dice". ¿Puedes hacerlo? Mis padres crecieron durante la Gran depresión y sus historias de esfuerzo y privaciones me han hecho como soy. Mi padre trabajó como sindicalista (AFL-CIO y empleado de Carmens) durante más de 50 años. Jamás lo vi faltar al trabajo, nunca lo vi bebido ni ocioso ni comportarse de forma que pudiera ser un mal ejemplo. ¿Adivinas lo que hago a día de hoy? He tenido que pagar mis propios estudios (hola, cooperativa de educación de NU). Mis padres pagaron 12 años de escuela parroquial y el resto corría de mi cuenta. Durante mi paso por la universidad recibí algunas becas de estudios. También trabajé a tiempo parcial en una ferretería llevando el almacén y repartiendo mercancía en un camión. El problema es que no tenía carné para conducir camiones…  seguía siendo Medford. ¿Has intentando alguna vez mover una bañera de hierro o la caldera de una turbina a vapor? Las dos pesan m-u-c-h-o, de modo que la idea de llegar a ser ingeniero me atraía cada vez más.
  4. Un jugador de la liga infantil de béisbol de Medford (la famosa Little Leaguer and Babe Ruth League) ganó un anillo de la serie mundial con los Minnesota Twins en el año 91. Vivía en la misma calle y éramos compañeros de juegos. Imagina hacer realidad la fantasía que muchos jóvenes han tenido mientras jugaban de niños: hacer la mejor carrera de la Serie mundial ¡de verdad!  ¡Mikey lo consiguió! En mis años de estudiante jugué a béisbol, hockey y fútbol, pero Mikey P. consiguió hacer carrera como jugador profesional de béisbol durante 10 años. No quiero decir que fuera el siguiente de la lista después de él, pero lo cierto es que no calentaba muchos banquillos en mis tiempos de jugador. Sigo llevando las cicatrices de mi época deportiva: las del hockey marcadas en la cara, las del fútbol en los huesos que me rompí y las del béisbol en el hombro que me avisa de los cambios del tiempo. Mikey tiene un anillo de la serie mundial.
  5. Soy un superviviente del cáncer. En agosto de 2006 hizo cinco años que me libré de un cáncer tras el diagnóstico inicial. El cáncer es un reto físico y mental y creo sinceramente que la actitud mental es fundamental para superarlo. También estoy convencido de que las lecciones aprendidas en Medford tuvieron mucho que ver en mi lucha contra la enfermedad. Parte del proceso de recuperación de un cáncer implica tener que hablar de él. ¿Por qué yo? ¿Por qué yo he sobrevivido y los demás no? Ayudar a otras personas a superar la dureza y la pérdida de vida es una forma de terapia. Tuve el mismo tipo de cáncer que Lance Armstrong; el diagnóstico de Lance fue tardío debido a su rechazo, pero yo me enfrenté al miedo mucho más pronto. Si quieres saber lo que significó para mí, lee su libro. Lo leí después de mis dos operaciones… y era como s
    i lo hubiera escrito yo mismo. Tal cantidad de agujas, sesiones de rayos X y exploraciones de TAC con contraste activo no tienen nada de divertido. La parte mental nos lleva a pensar que la siguiente prueba va a revelar un punto caliente o un marcador de tumor y es sencillamente brutal. He llorado muchas veces.

 

 

 

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