Males propios de tecnología en vacaciones… a domicilio

En previsión de la inactividad impuesta por las vacaciones de invierno y la desconexión de la nebulosa Internet, he anticipado la lectura de algunas historias y proyectos caseros cuya puesta en escena ha requerido el uso de una caja de herramientas profesional. El 24 de diciembre, el ordenador de casa decidió que había llegado la hora de ponerse muy enfermo. El sistema utiliza memoria rápida RDRAM pero todos sus 2 GB resultaron totalmente inútiles cuando un simple fallo en una línea de la dirección de memoria dañó el disco del sistema. Pude activar distintas pruebas de memoria extendida con las que aislar el módulo DIMM defectuoso y conseguir que el aparato recuperase algo de memoria. Mi siguiente paso fue tratar de recuperar el disco del sistema. Ejecuté un chkdsk (un programa parecido a fsck), trasteé la partición de arranque, hice todo lo que pude…, pero no conseguí recuperar el disco. Anteriormente tuve la gran suerte de poder recuperar dos veces el disco de esta misma máquina, pero en esta ocasión la fortuna no estuvo de mi parte. Menos mal que todos mis datos están en un disco independiente que hace copias de seguridad a diario en una unidad de red y, gracias a eso, sabía que todo lo importante estaba a salvo… Los DATOS. Así pues, reformateé el disco del sistema, reinstalé el SO y, luego, todas las actualizaciones, las revisiones y TODAS las aplicaciones (incluida la configuración). Tardé casi todo un día, pero el ordenador de casa ha vuelto a su estado normal. Mi mujer y yo nos dimos cuenta de lo mucho que dependemos de este dispositivo para realizar ciertas tareas domésticas (pagar facturas, organizar las actividades de los niños, hacer compras, conseguir información, etc.), y aunque tenemos otros ordenadores en casa que funcionan con distintos SO, es éste, concretamente, el centro neurálgico de todos ellos. Si lugar a dudas tuve la certeza de que había tomado las precauciones necesarias para proteger los datos y, que se me había correspondido… algo así como la típica pregunta tras un accidente de tráfico, "¿estáis todos bien?". Y es que podemos sustituir el coche, pero no lo que lleva dentro (los datos). Los datos digitales creados por cualquier persona son tan importantes como los datos digitales de cualquier corporación. Vivimos inmersos en un mar de datos digitales, y ya se trate de correo electrónico gratuito, de imágenes compartidas o de archivos que almacenan cantidades ingentes de datos que aumentan de segundo en segundo, la protección de los datos es una necesidad que crece también en importancia.

A mi hijo le han regalado una consola de juegos y la experiencia inicial fue espectacular. La capacidad del procesador gráfico (GPU) para generar y manipular polígonos es increíble y los efectos especiales con los que se pueden crear cascadas, reflejos, humo, imágenes 3D, etc. son excelentes. Pero el efecto visual más impactante es cuando ves la salida HD del juego en modo 1080i en un monitor HD. Con toda seguridad se puede afirmar que la consola de juegos es un potente ordenador personal, y que la experiencia más impresionante es cuando se conecta a la red y se puede jugar en línea con otros jugadores. Se olvida por un instante la dificultad de configurar el router de red, las redes LAN inalámbricas y los ajustes correctos de una arquitectura NAT y UPnP abierta y sin restricciones. La posibilidad de jugar en línea y comunicar en tiempo real mediante VoIP, mientras se ve la imagen en HD, se escucha el sonido envolvente y se controlan los eventos del juego es una experiencia reservada hasta no hace mucho sólo para el Reino de Walt. La respuesta en línea era soberbia… y siguió así durante unos pocos días hasta que empezó a hacerse más lenta. Le dije a mi hijo que teníamos delante a la querida vieja latencia. "¿Cómo?, preguntó. Le expliqué que si diez chicos de cada ciudad del mundo acabaran de recibir una nueva consola de juegos como regalo de vacaciones, tendríamos un montón de consolas nuevas y se estaba acercando el momento de que la mayoría de ellas estuviesen conectadas en línea… En consecuencia, los servidores situados en cualquier lugar que están acogiendo y gestionando todos esos juegos en línea podrían llegar a saturarse, calentarse y ser incapaces de atender todas las solicitudes que se les haga al mismo tiempo. En otras palabras, la infraestructura informática (cantidad de servidores, centros de almacenamiento, etc.) que mantiene las consolas de juegos en armonía no podrá hacerlo como antes, sin esfuerzo, porque los que estáis jugando sois demasiados numerosos como para poder atenderos a todos. Y entonces sucedió… El ID en línea de su consola sufrió algún tipo de daño y no fue posible recuperarlo, con lo que todas sus puntuaciones, clasificaciones, datos y nombres quedaron perdidos en algún lugar de la consola. Le dije lo que pensaba, que el disco duro de la consola se había dañado, de modo que reformateé el disco duro (suena a repetido, ¿verdad?) y seguí paso a paso un procedimiento de recuperación. Afortunadamente hemos podido recuperar su ID en línea y todos sus datos, ya que esos activos servidores de almacenamiento mantienen también una copia de los datos que guardan.

Estos males de la tecnología son auténticas oportunidades para quienes proporcionan la infraestructura necesaria para la Internet… una inmensa nube de datos que va creciendo, creciendo y creciendo sin detenerse.

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