Sun Grid Engine en la autopista

Hace unas semanas estuve en Alemania para una sesión de planificación de HPC. Primero volé a Fráncfort y luego a Múnich en un vuelo doméstico. El viaje de Múnich a Regensburg duró alrededor de 1 hora. Regensburg es una hermosa villa medieval cargada de una historia que se remonta a la época del Imperio Romano. Conserva las estructuras originales y muchas construcciones posteriores con fortalezas, iglesias y puentes… pero también se manifiesta claramente como una ciudad moderna que forma parte de la Europa de hoy en día. Después de dos días de intensos debates sobre InfiniBand, Herramientas MPI y Grid Computing llegó la hora de regresar a casa.

Tuve el placer de experimentar personalmente lo que significa HPC en acción. Viajé de vuelta a Múnich con Josh Simons (Ingeniero jefe) en un coche de servicio. No hace falta decir que el coche era de un conocido fabricante de automóviles alemán; un fabricante que confía plenamente en la computación de alto rendimiento para crear unas máquinas fantásticas y que utiliza tecnología Sun Grid Engine para gestionar el enorme volumen de simulaciones, análisis y cálculos a gran escala que demanda el trabajo. Pregunté a Josh si se había dado cuenta de que viajábamos a 180 Km por hora (115 millas por hora). El conductor escuchó nuestra conversación y comenzó a hablar en inglés. Estábamos en la autopista alemana, así que no tuvo el menor problema en demostrar rápidamente todo lo que aquella máquina era capaz de hacer. Josh y yo tardamos nada y menos en llegar a nuestro hotel de Múnich… 38 minutos para ser exactos. ¡Una gran parte del recorrido la hicimos a 250 Km por hora (150 millas)! El coche tenía un motor turbo diésel V6 que sonaba como el ronroneo de un gato grande y veloz. Fue un paseo nocturno delicioso y memorable, un auténtico disfrute. Además, estaba equipado con neumáticos de alto rendimiento para nieve y, a esa velocidad, el coche apenas emitía un ligero zumbido. Lo primero que hice al bajar fue mirar las ruedas… necesitaba verlas. Eran neumáticos Pirelli, por supuesto.

Lamentablemente, el resto del viaje no fue tan rápido ni tan suave porque esta vez HPC no pudo solucionar las condiciones meteorológicas ni los vuelos perdidos… Pero tengo que decir que el viaje a Alemania fue algo impresionante y que la aplicación de tecnología HPC a numerosas disciplinas supone una ventaja altamente competitiva.

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